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La historia Viva del Rock Nacional
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| Noticias - Bandas | |||
| Escrito por Erlin Briceño | |||
| Lunes 15 de Febrero de 2010 12:11 | |||
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Atkinson La Banda es un proyecto nuevo, una apuesta por el rock. Si sumamos la experiencia de cada uno de sus tres miembros no sorprende el resultado de su primer álbum titulado, sencillamente, como el propio grupo. Los “Atkinsons” como ya son conocidos entre sus amigos y seguidores son: Wincho Schafer (Sentimiento Muerto, Pan, SurCarabela, Famasloop, Dj 13) en el bajo, Rafael Cadavieco (Holocausto, Zapato 3) en la batería y Erick Aldrey (Le Picó y antiguo ingeniero de audio en directo de Los Amigos Invisibles) en la guitarra. Pocas agrupaciones en el país pueden presumir de una hoja de vida como la que cada uno de estos instrumentistas trae debajo del brazo, sin embargo el trío no mira hacia atrás y poco le debe a sus anteriores proyectos, Atkinson La Banda, propone, sobre todo, “una música, sencilla y directa, que hable de la realidad que vivimos, nuestra realidad”, según las palabras de Erick Aldrey. Y esa propuesta sincera incluye unas letras que no rehúyen la cotidianidad caraqueña, versos que no se esconden detrás de imágenes etéreas u oníricas. La mayoría de las canciones de este álbum se convierten en micro crónicas de la vida en la capital bolivariana, aunque también hay espacio para las canciones románticas o de amor, eso sí, en clave Atkinson. “No tenemos miedo de decir lo que sentimos y vemos la importancia, en estos momentos, de ser una banda que habla de lo real, del amor, las carteras y los zapatos y la vida de centro comercial” agrega Wincho Schafer, sobre las letras de las canciones. La mayoría de los doce temas de esta producción fueron escritos por el trío, aunque algunos eran parte del trabajo de Wincho con otros proyectos. A la experiencia como instrumentistas de cada uno de los “Atkinsons” se suma, en particular, la de Aldrey y Cadavieco en las consolas de grabación. El primero comparte su vida como productor en cabinas entre Londres y Caracas y el segundo ha registrado a muchos de los talentos musicales nacionales en sus estudios (Sala de Máquinas) Por eso no sorprende la calidad del registro de este álbum debut, grabado en doscientas horas y rematado con una masterización en los estudios 360 de la capital inglesa.
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